El trabajo de este grupo se centra
en la elaboración
de un nuevo modelo de comentario de texto que tiene como objetivo
la apropiación personal del texto por parte del lector.
Frente a otros modelos de comentario de texto, que apuntan
a la recuperación objetiva del texto, nosotros entendemos
que el objetivo primordial de la lectura debería ser
que ésta aporte algo nuevo al lector en la configuración
de su concepción del mundo, así como que se inserte
en su experiencia concreta y vital. Para ello, basándonos
en corrientes filosóficas como la hermenéutica
y el pragmatismo, hemos diseñado un modelo de comentario
de texto en el que todos los pasos e indicaciones apuntan a
que se establezca un verdadero diálogo entre el texto
y el lector.
Existe ya una primera publicación sobre el trabajo
del grupo, centrada en la fundamentación filosófica
de nuestra propuesta (Apropiarse de un texto, en la
revista Diálogo Filosófico, nº 69
Septiembre/Diciembre 2007).
Miembros del grupo: Lucía Saínz
Benítez de
Lugo, Débora Barba López, Coral Parra Alonso
y Félix García Moriyón. |
Una de los proyectos más completos planteados en España
en relación con la aplicación del programa de
Filosofía para Niños lo constituye el proyecto
que estamos llevando adelante en el Colegio Europeo deMadrid,
ubicado en Las Rozas, un pequeño municipio en los alrededores
de Madrid.
Ese Colegio tiene un ambicioso programa
de enriquecimiento intelectual que se inicia en la escuela
infantil, cuando los niños tienen 3 años. Como la dirección
del Centro quería continuar en cursos superiores ese
mismo programa, se puso en contacto con el Centro de Filosofía
para Niños para valorar la posibilidad de aplicar Filosofía
para Niños en la educación primaria y en la secundaria,
dado que consideraba que planteaba objetivos similares a lo
que el colegio hacía en educación infantil. Analizada
la evidencia disponible sobre el impacto de la práctica
de la filosofía en el desarrollo cognitivo de los estudiantes,
aceptaron aplicar Filosofía para Niños en su
centro.
La primera fase del proyecto consistió en un plan de
formación que se desarrolló durante dos años.
Empezamos con un curso de formación para un grupo numeroso
de profesoras y profesores del centro, con una duración
de 30 horas. A continuación se mantuvo un grupo de trabajo
con reuniones periódicas cada tres semanas, en las que
se continuaba la formación en el programa, mostrando
cómo podía aplicarse y profundizando en los fundamentos
del mismo. Este trabajo incluía sesiones prácticas
con los niños del colegio dirigidas por el experto que
estaba en filosofía que estaba a cargo de su proceso
de formación. A dichas sesiones asistían uno
o dos profesores del centro. Más adelante eran algunos
profesores del centro los que dirigían una sesión
a la que también asistía el experto. Esa experiencia
y esa observación de la aplicación práctica
se completaban con una discusión de los aspectos más
significativos del programa y las posibles dificultades que
implicaba su aplicación.
El proceso se repitió al año siguiente, dando
por terminado el periodo de formación después
de dos cursos escolares de trabajo. Un año más
tarde se amplió con otro nuevo curso al que fueron invitadas
otras personas también expertas en la práctica
de la filosofía con niños, pero procedentes de
otros lugares, con lo que se logró tener una visión
más rica del programa.
A partir de ese momento, la dirección del centro seleccionó el
profesorado que se iba a hacer cargo de hacer filosofía
con los niños. Nombró además una profesora
del centro para que se hiciera cargo de la coordinación
del proyecto. Desde el año 2000, en todos los cursos
de educación primaria y secundaria obligatoria se está aplicando
el programa, una sesión semanal. Se trata, por tanto,
de uno de los pocos casos conocidos en los que todo un centro,
durante todo el período de educación formal obligatoria,
se implica en la práctica de la filosofía como
elemento importante de su proyecto educativo. Es más,
en estos momentos se mantiene también un grupo de trabajo
con padres y madres de algunos alumnos, con los que también
se está haciendo filosofía siguiendo el modelo
de trabajo de Filosofía para Niños.
Reconocida la importancia de este proyecto,
decidimos que ofrecía una ocasión única para evaluar
cuál era el impacto de la aplicación del programa
a largo plazo. Es decir, casi toda la bibliografía existente
sobre evaluación del programa se centraba en evaluaciones
de períodos breves: unos meses, un curso académico
y en unos pocos casos dos cursos académicos. Faltaba,
por tanto, saber qué ocurre cuando se aplica el programa
durante un largo período y hasta qué punto se
mantienen los logros con el paso de los años.
Para averiguarlo hemos diseñado un proyecto de evaluación
en el que participa el Colegio Europeo de Madrid, como grupo
experimental, y otro colegio de similares características
como grupo control, el Colegio Parque de Torrelodones. En cada
uno de esos dos colegios se ha seleccionado un grupo de 250
alumnos pertenecientes a cinco cohortes sucesivas. Se les pasan
unas pruebas de inteligencia, personalidad y rendimiento académico
y además se toman datos sobre las condiciones socio-familiares.
Hemos hecho una evaluación inicial en 2º de primaria;
la segunda se hace en 6º de primaria; una tercera se hará en
4º de secundaria obligatoria y una última en 2º de
bachillerato. Además está previsto hacer una última
prueba cuando los estudiantes tengan unos 25 años. Se
trata, por tanto, de un ambicioso estudio longitudinal que
va a tener una duración de unos 23 años, con
la posibilidad de ir obteniendo información relevante
del proceso de desarrollo de los estudiantes a lo largo de
todo ese período de tiempo.
Miembros del grupo:
Félix García
Moriyón, Carmen Magro, Elena Morilla y Roberto
Colom Marañón |