Centro de Filosofía para Niños
Centro de Filosofía para Niños
Quiénes somos
Presentación Programa Actividades Proyectos y Grupos de Investigación Formación Galería de Fotos Quedatiempos Documentos Cómo suscribirse Bibliografía Enlaces

PRESENTACIÓN
PROGRAMA
ACTIVIDADES
   
PROYECTOS Y GRUPOS DE INVESTIGACIÓN
FORMACIÓN
DOCUMENTOS
   
BIBLIOGRAFÍA
GALERÍA DE FOTOS
QUEDATIEMPOS
ENLACES
 
CONTACTA CON NOSOTR@S  
       Dirección del Centro de Fpn
     Algunos de nosotr@s
CÓMO SUSCRIBIRSE
         
PROGRAMA
Descripción del Programa de FpN

El Programa de Filosofía para Niños nace a finales de los años setenta de la mano de Matthew Lipman, en el Monclair State College de Nueva Jersey. Lipman, tras considerar las deficiencias en el ámbito cognitivo y del pensamiento con que llegaban los alumnos a la Universidad, se planteó la cuestión de por qué se daban tales lagunas, tales deficiencias. Reflexionando sobre el problema de la enseñanza llegó al convencimiento de que la educación que se daba a los alumnos tendía más a enseñarles a memorizar que a ayudarles a pensar. Descubrió que tal y como estaba diseñado el curriculum se incurría en el supuesto de que el alumno aprendía por sí mismo a reflexionar, a pensar, sin que hiciera falta que nadie le mostrase cómo hacerlo, que nadie le ayudase. Por ello se planteó Lipman que, si «todas las materias presuponen que los estudiantes saben razonar, investigar y formar conceptos, pero si los estudiantes no consiguen hacer todo esto, ¿qué puede hacer el profesor para ayudarles?» (1987, página 346.)

La respuesta fue clara para él. Había que buscar la disciplina que no sólo enseñara una serie de contenidos, ni que transmitiera unos conocimientos, sino que se ocupara sobre todo dedesarrollar estas técnicas y de potenciar y perfeccionar las destrezas y capacidades cognitivas de los alumnos. Esta disciplina no puede ser otra que la filosofía, pues «las técnicas para razonar, investigar y formar conceptos que la filosofía nos proporciona aportan una calidad que es indispensable para la educación y que ninguna otra disciplina puede proporcionar» (1987, página 353). Por eso insiste en que «no podemos confiar la promoción del pensar a las disciplinas no filosóficas, sino sólo a la filosofía» (LIPMAN, Matthew, 1987,pág. 350).

Por otra parte, LIPMAN aboga por una ampliación o extensión de la filosofía a todos los niveles del sistema educativo. Es más, considera que la actividad filosófica —entendida como desarrollo de las capacidades cognitivas y del pensamiento correcto— no sólo puede ampliar su campo de aplicación a los primeros niveles, sino que debe ser llevada a estos niveles, «ya que las técnicas que deben utilizarse en las demás disciplinas tienen que perfeccionarse con anterioridad, la filosofía tiene que dejar de ser exclusivamente una materia de los institutos y universidades para llegar a ser también un componente de la escuela elemental; la disciplina cuyo objetivo es fomentar el pensar en las demás disciplinas» (1987, pág. 350).

Pero ¿cómo puede realizarse tan proyecto?, ¿qué propone Matthew LIPMAN para hacer filosofía con los niños? Evidentemente, no se trata, como ya comentamos, de volver a caer en los tópicos de la enseñanza de la filosofía en los institutos o primeros años de la Universidad. Pero tampoco se trata de reducir o rebajar la filosofía a simple charla de café. La principal aportación de LIPMAN consiste en la elaboración de un programa que, basado en una serie de novelas y de manuales de apoyo para el profesor, permite al mismo tiempo un desarrollo de las capacidades cognitivas y una reflexión seria y profunda, es decir, filosófica, sobre una serie de temas y conceptos fundamentales tanto para los niños como para los adultos. Lo que pretende LIPMAN es, pues, elaborar un método para enseñar a pensar, pero no sólo a pensar bien, sino sobre todo a pensar bien por sí mismo y a razonar correcta y coherentemente, tanto en su significación lógica como en su sentido ético o moral.

La base de este método será el diálogo, la investigación en cooperación, el intercambio de ideas y de pensamientos, todo ello a partir de las sugerencias personales provocadas por la lectura de tales novelas. Luego se puede decir que la finalidad de este método es, además de enseñar a pensar por uno mismo y coherentemente, llegar a formar lo que LIPMAN llama una «comunidad de investigación» una comunidad de personas dedicadas a la búsqueda de la «verdad» entendida no como un absoluto, sino como ideas y como búsqueda de «coherencia» entre el pensamiento correcto y la actuación adecuada. La «comunidad de investigación» se caracterizará, por tanto, por su intercambio, por su capacidad de comunicación, por el saber dialogar y saber escuchar, por compartir tanto unos valores e ideales como un método y una actitud concreta de respeto a los demás y a la ibertad.

Para lograr ese proyecto LIPMAN ha creado un material concreto, planificado y bien estructurado. El programa completo de Filosofía para Niños consta, por el momento, de siete novelas, y sus correspondientes manuales de apoyo, en las que los protagonistas son los niños y su vida desarrollada en situaciones y circunstancias cotidianas y próximas a las del mismo lector. Así, cada novela, o libro del alumno, plantea una serie de situaciones en las que los protagonistas, los niños, tienen aproximadamente la misma edad que el lector y por tanto, inquietudes y problemas semejantes. LIPMAN, a través estas novelas, introduce de una manera sucesiva, aunque cada novela sea monotemática y pueda ser usada independientemente, los temas, conceptos y destrezas filosóficas que deben desarrollarse.

La idea principal del Programa de Filosofía para Niños es la de ir trabajando con el niño desde una temprana edad, la primera novela está pensada para niños de cuatro a cinco años, e ir poco a poco potenciando sus capacidades y destrezas al mismo tiempo que se va introduciendo progresivamente, novela a novela, en discusiones y reflexiones más complejas y más profundas. El método, pues, está pensado para fomentar un desarrollo completo de la educación del alumno, comenzando a los cuatro o cinco y llegando hasta sus dieciséis o diecisiete. En este sentido el planteamiento temático y de desarrollo de las destrezas sería el siguiente: 
  • Elfie. Novela de iniciación al programa, está pensada para niños de cuatro a cinco años. Con ella se prentende que los niños comiencen a darse cuenta de la importancia del lenguajey de sus posibilidades. Se insiste sobre todo en destrezas como formular buenas preguntas, el dar buenas razones, el contar o narrar historias o cuentos, la comparación y la distinción, etc.
  • Kio y Gus. Novela prevista para niños de seis a siete años. Se plantea un primer contacto y encuentro con el mundo y sus elementos. Se continúa trabajando y desarrollando las destrezas anteriores y se introducen algunas nuevas como la formación de conceptos, la clasificación o la relación parte-todo y sentido-finalidad.
  • Pixie. Pensada para un nivel ligeramente superior, siete a ocho años, aunque en estas edades los límites deben ser establecidos sobre todo por el mismo profesor y teniendo en cuenta el grado de desarrollo de sus alumnos. Esta novela vuelve de nuevo a plantear el tema del lenguaje y de la comunicación. Por ello, insistiendo en la misma línea de las anteriores novelas, pretende potenciar la capacidad para detectar ambigüedades y vaguedades, para establecer símiles, metáforas y analogías, etc.
  • El descubrimiento de Harry. Primera de las novelas creadas por LIPMAN y base de todo el programa.

Está pensada sobre todo para niños con edades comprendidas entre nueve y doce años, El tema central que se desarrolla es el de la importancia de la lógica en el lenguaje, el de la importancia del desarrollo de las habilidades básicas del pensamiento y del razonamiento, siempre puesto en relación con toda una serie de temas éticos, estéticos, políticos, etc. Por tanto, nos encontramos con una novela enfocada principalmente al desarrollo de destrezas lógicas (aunque sea de una lógica informal). En este sentido se potenciará el uso de inferencias inmediatas, simétricas y transitivas, se trabajará sobre las generalizaciones y sobre los silogismos hipotéticos y categóricos, etc.

Llegado este momento, se considera que se han introducido las destrezas y habilidades de razonamiento necesarias para la realización del programa; por ello, a partir de esta novela las siguientes tendrán un enfoque más específico en los distintos campos filosóficos, sin que esto signifique que se abandona el trabajo y el ejercicio de tales destrezas y habilidades.

  • Lisa. Novela prevista para alumnos de trece y catorce años; pero, como todas, tiene un campo práctico de aplicación mayor que el que teóricamente se le asignó. El tema principal, sobre el cual giran las distintas situaciones y sus correspondientes reflexiones, es el de los valores éticos o la reflexión moral. De ahí que sea una novela fácilmente adoptable a los niveles de 1.° y 2.° de BUP y 4º ESO.
  • Suki y Mark. Tratan, respectivamente, y como temas principales pero no únicos, de las cuestiones estéticas y de los problemas sociales. Están dirigidas a muchachos de trece o catorce años en adelante.

Todas las novelas, que se utilizan «a modo de libro de texto», vienen con su correspondiente «manual» (de aproximadamente 500 páginas cada uno), en los cuales el profesor encuentra la ayuda necesaria para poder llevar a cabo la «investigación filosófica» con sus alumnos. Así, los manuales contienen una explicación de los distintos temas y conceptos filosóficos que aparecen en la novela, una serie de cuestiones y sugerencias para entablar las discusiones, un sinfín de ejercicios y de problemas tanto lógicos como filosóficos adaptados al nivel de los niños, para así poder aclarar mediante una labor práctica los temas, ideas y conceptos, etc. Por eso afirma LIPMAN que «la novela de niños debe ir acompañada de un manual de instrucciones para el profesor, porque es necesario saber las cuestiones filosóficas que hay que preguntar a los niños cuando ellos exponen en las discusiones de clase las perplejidades que les han producido los cuentos.

El plan de estudios de la Filosofía para Niños contiene un amplio compendio de cuestionarios y de discusiones, y éstas prosiguen y desarrollan los temas filosóficos que abundan en las novelas. Si, por ejemplo, en una novela, una chica se asombra de que quizás ha sido tratada por su amigo más como una cosa que como una persona, los ejercicios que apoyan y refuerzan este tema están extraídos de Kant y de otros escritores que han reflexionado sobre el carácter ético de utilizar a otras personas para nuestros propios fines» (1985, página 9).

Por último, se celebran periódicamente unos cursos de formación de profesores en el Programa de Filosofía para Niños, mediante los cuales los futuros profesores de este método adquieren las directrices básicas y las técnicas fundamentales para una correcta provechosa aplicación del mismo.

La existencia de estos manuales y de estos cursillos ha sido una de las exigencias más importantes de Matthew LIPMAN y de sus colaboradores. La razón es muy simple; sólo así se puede garantizar la «calidad» filosófica de la enseñanza. Por ello se hace hincapié en la necesidad de una cierta formación filosófica, o al menos un interés real, y una «creencia» en la filosofía como la disciplina adecuada y correcta para llevar a cabo una educación de las destrezas y capacidades del razonamiento y del conocimiento. Por ello nos da «una advertencia más:algunas veces se propone que se pueden enseñar las técnicas que son especialidad de la filosofía, pero por sí mismas, no en el contexto de la filosofía. Esto puede parecer eficaz a corto plazo; pero es seguramente contraproductivo a largo plazo. Las técnicas cognitivas deben enseñarse en el contexto humanista de la filosofía; separadas de este contexto, se convierten en instrumentales y amorales» (LIPMAN, Matthew, 1985).

Razones para utilizar el programa Filosofía para Niños:

1. Por el valor intrínseco del programa: posibilita el desarrollo de las capacidades y destrezas cognitivas, así como de comprensión y análisis de los problemas que presenta tanto la realidad natural como el entorno social y familiar en que viven los niños. Asimismo, el programa dota alos niños de un vocabulario y de unos conocimientos filosóficos (adecuados obviamente a su nivel de desarrollo) que suponen un notable enriquecimiento cultural y conceptual de los mismos.

2. Por las teorías e ideas filosóficas, psicológicas y pedagógicas en que se fundamenta. Por una parte, tenemos los planteamientos acerca del desarrollo de las capacidades cognitivas y de las funciones superiores de Vygotski y posteriormente reelaboradas por Bruner. Planteamientos que tienen gran importancia en el campo pedagógico. Así, por ejemplo, las aportaciones acerca de la relación dialéctica entre «desarrollo» y «aprendizaje», y la crítica a una supeditacióndel aprendizaje al nivel actual del desarrollo, tal y como propuso Piaget, sin tener en cuenta el «desarrollo potencial», han permitido comprender cómo los límites que se imponenen la educación son restrictivos y no tienen en cuenta que, con cierta ayuda, el niño puede desarrollar capacidades y destrezas que en un principio parecerían estar más allá de su etapa actual de madurez. Por otra parte, sus aportaciones con respecto al origen social del pensamiento permiten apoyar y desarrollar un método basado en el diálogo y en el perfeccionamiento del lenguaje. De ahí quese haga tanto énfasis en la idea de que para pensar bien, para pensar con claridad, hay que saber hablar bien, expresarse claramente.

Con respecto a las ideas filosóficas y pedagógicas, el Programa de Filosofía para Niños se reconoce heredero fundamentalmente de las corrientes americanas del pragmatismo, sobre todo del pensamiento filosófico pedagógico de DEWEY, y, por otra parte, del análisis del lenguaje, en concreto de los planteamientos de Wittgenstein. En este sentido cabe recordar lo anteriormente dicho acerca de la importancia que el uso del lenguaje recibe en este método.

Por otro lado, el pensamiento de Dewey no sólo es importante por sus aportaciones en el orden filosófico y político —primacía de lo práctico, de la experiencia y preocupación por un orden moral y cívico democrático—, sino también por sus planteamientos pedagógicos —democratización de la escuela, cambios en la relación alumno profesor, el diálogo como método, la experiencia y la investigación en grupo, etc.—, que conducen a LIPMAN a plantear el concepto central de su Programa de Filosofía para Niños: «la comunidad de investigación».

3. Por razones prácticas, es decir, por el resultado que produce. El programa está funcionando ya desde tiempo en EE.UU., con resultados muy positivos y alentadores, y también en muchos países hispanoamericanos y europeos (Brasil, Chile, Méjico, Francia, Inglaterra y, como no, en España, donde, aparte de en Cataluña que tiene su centro autónomo, existe un Centro de Filosofía para Niños que está actualmente trabajando en numerosas ciudades). En este sentido LIPMAN nos dice que «la evidencia empírica de que la Filosofía para Niños mejora dramáticamente la capacidad de razonamiento, y esto a su vez mejora la comprensión en matemáticas y en lectura, ha provocado ya el que muchas autoridades académicas pasen del escepticismo al apoyo» (1985, pág. 11).

Como muestra final del valor e interés de este programa voy a remitirme a la opinión de R. Nickerson, de D. Perkins y de E. Smith, quienes en su obra Enseñar a pensar, tras revisar un sinfín de diferentes programas y métodos, nos dicen:

«Nuestra valoración subjetiva del Programa de Filosofía para Niños es positiva. El supuesto de que los niños son fiolósofos naturales y son capaces de pensar profundamente acerca de cuestiones de trascendencia filosófica, sobre todo si se los estimula a hacerlo, es atractivo. Sospechamos que al tomar en serio a los alumnos como pensadores cuyas ideas merecen ser compartidas y comprendidas, el programa tiene un efecto positivo sobre las actitudes de los alumnos, un efecto que puede resultar difícil de medir. Los materiales preparados para su utilización en clase tienen un amplio contenido y es probable que consigan incitar a los alumnos a entablar una discusión profunda. Sospechamos que los resultados obtenidos en clase pueden depender en gran medida de la habilidad del profesor, pero éste es un comentario que podría hacerse prácticamente sobre todos los programas que hemos considerado en este libro» (1987, pág. 329).

Extracto de: El Programa De Filosofía Para Niños. Juan Carlos Lago Bornstein.

En APRENDER A PENSAR nº 1, Revista Internacional de los Centros de Filosofia para Niños y para Crianças. Madrid, 1990. (Leer el artículo entero)
 
subir inicio página
Presentación Programa Actividades Proyectos Formación Galería de Fotos Quedatiempos Documentos Cómo suscribirse Bibliografía Enlaces

Filosofía para niños : proyecto educativo que busca formar personas críticas y creativas capaces de construir una sociedad democrática.