¿Qué noción específica
de proyecto subyace a FpN?
El concepto de proyecto es muy amplio y puede
ser entendido de diversas maneras. En la medida en que lo aplicamos
a FpN aludimos al hecho de que es algo más que un método pedagógico
o una forma de aplicar la filosofía en la escuela, incluso
es más que un programa de enriquecimiento cognitivo. El proyecto
de Filosofía para Niños implica varias dimensiones
o aspectos: a) es efectivamente un programa de enriquecimiento cognitivo;
b) incluye además una atención específica a
otras dimensiones de la personalidad, como la creatividad o la moralidad;
c) se basa fundamentalmente en la tradición de la filosofía
occidental, aunque está abierto a aportaciones de otras tradiciones;
d) pone el énfasis en la metacognición, la reflexión
sobre el propio pensamiento, y desarrolla su aplicación en
el seno de una comunidad de investigación, que es también
objetivo del programa; e) se plantea como una intervención
de larga duración, considerando que debe estar presente al
menos en todo el período de educación formal obligatoria,
sin excluir su aplicación posterior y su uso en ámbito
distintos al de la educación formal; y f) es un programa que
trasciende el marco escolar en la medida en que se compromete firmemente
con la difusión de los valores y actitudes necesarios para
la construcción de sociedades democráticas.
¿Podemos entenderlo como un proyecto educativo o pedagógico?
Por lo dicho en la respuesta anterior, está claro que es
también un proyecto educativo, aunque no puede reducirse a
eso a no ser que entendamos lo educativo en el sentido más
amplio, del mismo modo en que se entendía la educación
en el mundo de la Grecia clásica. En ese sentido, la paideia es
una propuesta global que lleva implícita una concepción
del ser humano y de la sociedad.
¿No es reductor entenderlo como proyecto pedagógico?
Queda contestada en la respuesta anterior.
Ahora bien, habitualmente el sentido de la palabra “pedagógico” en la actual
reflexión académica es más bien reductor, delimitando
un campo muy preciso de aplicación, fundamentalmente el que
se refiere a la educación formal. Por eso conviene siempre,
en el caso de FpN, insistir en que desborda el marco habitual de
lo pedagógico, sin renunciar a ello.
En cuanto proyecto pedagógico, ¿cómo se
puede hacer operativo pedagógicamente? ¿Qué método,
qué currículo? ¿Qué especie de razón
práctica anima y edifica el proyecto pedagógico?
Una de las claves de la difusión internacional del proyecto
de FpN ha sido precisamente el hecho de que contaba con unos materiales
que permitían llevar a la práctica lo que la teoría
proponía. Los creadores del programa presentaron unas narraciones
acompañadas de unos manuales de trabajo para el profesorado,
en los que se ofrecían miles de actividades y orientaciones
para aplicarlo en las aulas. Además ofrecía un currículo,
con materiales adecuados para las sucesivas edades, de tal modo que
era posible utilizarlo en todos los niveles educativos desde infantil
hasta el final de la ecuación secundaria. El currículo
se articulaba de forma coherente y progresiva, teniendo en cuenta
el previsible desarrollo de los niños y adolescentes. Para
completar la propuesta, el proyecto se preocupó también
desde el primer momento por la formación del profesorado y
diseñó unos cursos de formación perfectamente
coherentes con el modelo, coherencia que favoreció notablemente
la aceptación por el profesorado de un modelo de trabajo tan
innovador.
Un hilo conductor de todo el diseño curricular fue garantizar
que el profesorado se apropiaba personal y creativamente de la propuesta.
Esto es, los materiales de apoyo se ofrecen como un andamiaje provisional
sobre el que edificar la propia capacidad pedagógica del profesorado
que, a partir de esos inicios, es invitado a desarrollar de forma
crítica y creativa
¿Cuál es el perfil del actor/es
en cuanto autor/es de su propio proyecto?
No está muy claro el sentido de la pregunta y en cierto sentido
su misma formulación indica cuál es la posible respuesta.
El proyecto tiene como sujetos (actores y autores) de su aplicación
tanto al profesorado como al alumnado. El primero pasa a ser el facilitador
del diálogo filosófico en el que se va constituyendo
la comunidad de investigación que se propone como camino y
meta de la aplicación educativa de la filosofía. Los
segundos son los auténticos protagonistas de la aplicación:
es cuestión primordial en el proyecto convertir el aula en
una comunidad de investigación en la que nadie educa a nadie
sino que las personas se educan en comunidad. Todos los miembros
de esta comunidad se implican en un diálogo riguroso que tiene
como objetivo la búsqueda de la verdad, en el que las personas
defienden con argumentos sus propias posiciones y están atentos
a los puntos de vista de los demás. Se embarcan de ese modo
en un proceso abierto en el que las propias ideas se modifican, se
refuerzan, se matizan o aclaran. Este tipo de tarea es la que define
a los que deben ser verdaderos sujetos de su educación, si
bien se podrían enumerar un amplio conjunto de rasgos de personalidad
que definen el perfil de las personas implicadas en la comunidad
de investigación. Esos rasgos, por otra parte, no se plantean
como prerrequisitos de la aplicación, sino como condiciones
y metas de la misma.
¿De qué manera promueve este proyecto la creatividad
y la iniciativa desde el punto de vista educativo, mediante el
ejercicio de la autonomía y la libertad que apoya de manera
fundamental a sus autores?
En la pregunta está ya la respuesta. El proyecto ofrece al
profesorado un marco de trabajo, con unos materiales de apoyo, pero
insiste encarecidamente en la necesidad de que apliquen el programa
con autonomía y libertad, siendo muy sensibles al contexto
específico en el que lo aplican, en especial al propio alumnado
que se convierte en sujeto preferente de la aplicación. Por
lo que se refiere al alumnado, el programa de FpN se dedica a estimular
su capacidad de pensar de forma crítica y creativa y de pensar
por sí mismos, en un diálogo cooperativo con sus compañeros
en el aula. Se trata, por tanto, de darles la voz, de que expresen
sus propias ideas y de que desarrollen las destrezas cognitivas y
afectivas gracias a las cuales van a poder pensar por sí mismos.
¿No subyace igualmente en el programa
de FpN un proyecto antropológico y una visión de
la sociedad?
Se pueden señalar con cierta facilidad las fuentes filosóficas
en las que los creadores del programa se ha inspirado para elaborar
sus materiales y fundamentar su propuesta: pragmatismo americano,
con Dewey, Peirce y Mead como figuras relevantes; filosofía
del lenguaje cotidiano de Wittgenstein; hermenéutica, con
Ricoeur y más indirectamente Buber; y en general la tradición
filosófica occidental. No obstante, el programa se presenta
como algo abierto incorporando un rasgos muy propios de esa tradición
filosófica a la que apela: todo, incluidos los fundamentos
del programa, está abierto a una discusión racional
en la que se revise la solidez argumentativa de los propios supuestos.
Por otra parte, el programa defiende, y quiere
promover, una persona dotada de los valores cívicos democráticos, con insistencia
en la autonomía del pensamiento, la capacidad de crítica,
la discusión abierta y cooperativa de los problemas, el cuidado
por los demás y por la sociedad a la que se pertenece… Su
compromiso, por tanto, alcanza la consolidación de sociedades
realmente democráticas, esto es, sociedades en las que la
libertad, la igualdad y la solidaridad sean tomadas en serio.
¿Qué intencionalidad conforma
el programa?
Se deduce fácilmente de lo expuesto anteriormente: hacer
posibles que los niños desarrollen la capacidad de pensar
por sí mismos, de forma crítica y creativa en el marco
de una comunidad de investigación.
¿De qué modo esa perspectiva está presente
en el aula?¿Se puede hacer operativa en el aula?
Esta pregunta está también contestada en las anteriores.
El tipo de discusión, las actividades propuestas como eje
vertebrador del aprendizaje en el aula, el papel del profesorado
y del alumnado…, están todos pensados para producir
los efectos buscados.
¿Qué mecanismos conceptuales trabajados en el aula
por el programa de FpN tienen un impacto a largo plazo en los niños?
Que yo sepa, no existe por el momento ninguna
evidencia de que el programa tenga un impacto a largo plazo, aunque
los estudios realizados con intervenciones de uno o dos años muestran, en general,
un impacto positivo en el desarrollo de las destrezas cognitivas
y en algunas dimensiones afectivas, como la cooperación o
la empatía.
¿Qué tiene de específico la FpN que se manifieste
como más valioso para la vida de los niños?
De todo lo anterior se deducen algunos rasgos
valiosos para un pleno desarrollo de los niños. En todo caso, si debiéramos
centrarnos en algo especial, me gustaría decir que el programa
se toma en serio a los niños, acepta sus preguntas y sus respuestas
y les ayuda a explorarlas sin imponerles ninguna solución
previamente establecida por los adultos. Trata a los niños
como personas de pleno derecho.
¿Qué puntos de contacto existen entre la FpN, la
psicología evolutiva y la sociología?
Respecto a la psicología evolutiva, el programa FpN se distancia
de una visión rígida de los planteamientos piagetianos,
sobre todo porque considera que no existe una diferencia de clase
entre el razonamiento infantil y el adulto. Estaría más
próxima a las corrientes que contemplan el desarrollo psicológico
de las personas a lo largo de todo el ciclo vital, desde el nacimiento
hasta la edad adulta. En todo caso, el currículo está diseñado
teniendo en cuenta el enriquecimiento progresivo de los niños
en su capacidad de reflexionar sobre sus propias convicciones. Por
eso el programa se sitúa más próximo a planteamientos
constructivistas como los de Guy Claxton.
Con la sociología son menores las relaciones.
Desde luego son mayores con la psicología social, uno de cuyos
fundadores es precisamente Mead en cuya concepción de la persona
en relación
con el contexto social se encuentra uno de las fuentes de inspiración
del programa. |